Aún pienso que fue ayer cuando estaba en la biblioteca conversando con
Gabriel y Gianfranco y les decía: ¿Quieren venir?. Incentivando su
participación en el proyecto. Aún recuerdo la hora del almuerzo y la cuchara de
Carlota envuelta en su paño que siempre me mandaba a traer o la primera vez que
la señora Elena me gritó. A primera vista, me sentí mal, sin embargo, me di
cuenta que era muy buena por dentro y buscaba ayuda de los demás. Son esos nuevos
momentos, los cuales una persona vive y
les marca para siempre por medio del experiencia y en la evolución de sus
formas de conocimiento como el cambio de percepción hacia las personas mayores,
de las emociones y la forma en que nos comunicamos.
Antes de la cuarta o quinta visita Gianfranco me dijo que Sergio quería
unirse a nuestro grupo. Entonces pensé que sí podría unirse, además el asilo
busca que haya más personas que visiten el lugar. Luego, Gianfranco me dice que
2 amigas del Carmelitas, Daniela y Alejandra querían venir al proyecto para
aprender y tener experiencia de voluntariado para su Confirmación. Aceptamos, pues involucraba una formación
espiritual. (Siente con la Iglesia y el
mundo)
¿De qué manera una mayor cantidad de personas mejora el rendimiento de
ayuda?
Entonces pasaron los días y llegó la siguiente visita. Tomamos el bus 303
al Rímac y nos pusimos en marcha. Personalmente estaba inseguro de lo que
pudiera pasar con tantas personas, sin embargo todo fue bien y salió mejor de
lo que esperaba. Mientras dos personas estaban limpiando, guardando los adornos
de Navidad y el nacimiento, otros ayudaban en la cocina pelando habas con las
abuelitas y conversando de manera que era más productivo la ayuda en la misma
cantidad de tiempo con los 6 que estábamos en el proyecto. Además era más
divertido, si compartes experiencias con más amigos, trabajando en comunidad. (Trabaja en comunidad)
¿De qué manera se evidencia un crecimiento del grupo en el proyecto?
Gianfranco y yo teníamos que viajar. Algo interesante que ocurrió durante
mi estadía en China fue el trato que recibía y daba a mi abuela. Mi abuelita se
preocupada de darme de comer, hasta el punto en que ya no quería, porque era bastante.
La percepción que tuvo ella de mí fue que no quería comer porque quería que
ella guarde su plata para que pueda pagar su vivienda y porque ya no es útil.
Quizá sea una percepción errónea, sin embargo lo que sintió es un trato de
pena. Esto evidencia la distinta forma de percepción que las personas tienen de
las cosas, basadas en su experiencia, lo cual también ocurre en el asilo. Esto
reafirma lo que escribí en la anterior bitácora, nadie gusta de la pena, pues
hace sentir discapacitada a la persona y distancia una relación. Entonces, cada
uno debe de conocer como comunicarse con diferentes personas. De esta manera, se
evidenció parte de la trascendencia del proyecto en mi vida, al desarrollar más mi empatía frente a las personas. (Conocerse, aceptarse
y superarse)
De vuelta a Perú, tuvimos que realizar una última visita al asilo. Decidimos
preparar “chaufa” para las abuelitas, así se sentirían felices. Además de que
siempre nos pedían algo salado, como Carlota con su chanchito al palo. Tomamos
el bus 303 y llegamos al lugar. Seguimos la dinámica de las visitas. Pasamos
tiempo con las abuelitas, contamos historias. Luego, llegaron las chicas del
Carmelitas y se unieron a nosotros. Después, ayudamos limpiando las flores
colgadas en el corredor y en la gruta de la virgen. En general, hubo un
crecimiento en el proyecto, desde cómo se integraron diferentes personas,
nuestro entendimiento a las personas de tercera edad y la confianza generada.
Para mí los momentos que más me marcaron, fue cuando pude poner una sonrisa
en sus rostros mediante la cocina, cuando limpiábamos las flores y nos decían gracias.
Me sentí muy feliz de poder ayudar.
Finalmente, ya era la hora de la partida, Carlota estaba más que triste,
la señora Isabel y Elena estaban muy agradecidas, al igual que la señora Teo y
las enfermeras. Aprendí mucho de las habilidades de mis amigos en este proyecto
que inició desde un proyecto de amor que mis papás realizaron hace 20 años. Si
pudiera resumir el proyecto en unas palabras sería “Se de mente abierta, presta
atención a las oportunidades que tienes al frente, ayuda a los que necesitan y comparte
la experiencia”. Nadie sabe si puede ayudarles en algún momento a tus amigos. (Lidera con inspiración)
Número de palabras: 750



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