Pasaron dos años desde que nos hemos integrado a CAS. Comenzando por la Jornada con la bienvenida al proyecto; pasando por la limpieza de playas, el puericultorio, los proyectos de verano, etc. Finalmente, llega a nuestro último momento con el proyecto "Parches" en el Colegio Rey Carlos de Borbón. En este realizaríamos diferentes talleres con el fin de enseñarles habilidades para la vida y que es posible jugar de manera responsable.
Toda experiencia deja una enseñanza
El taller en el cual participé fue Arte. Debido a que no pude ir a la primera visita , fui a la segunda junto a mis compañeros. Organizamos lo que sería esta con base a lo que sería origami. Durante la planificación, pude dar diferentes ideas como realizar una competencia de aviones, globos, etc. Esto con el sentido de poder demostrar que es posible divertirse con ello. Sin embargo me di cuenta que tanto durante las planificaciones me apegaba demasiado al objetivo y como lo iban a interpretar los niños. De manera que, cuestionaba las ideas de mis compañeros y me preguntaba realmente estamos vamos a hacernos a entender, o se distraerán.
Si bien era mi segunda vez enseñando a niños, era mi primera vez que lo hacia desde un salón de clases. Tanto desde mi perspectiva sentía que trabajábamos más el rol del profesor. Incluso solo me quedaba ir con la clase, tener unas cuantas ideas o dinámicas en la mente por si no prestaban atención y confiar en el equipo con el que trabajo, con el cual me llevaba bien y conozco la capacidad que tiene cada uno. De todas maneras, no sabíamos en ese punto lo que iba a suceder en el futuro. Aprendí que siempre hay que ser flexibles ante cualquier situación. (Conocerse, aceptarse y superarse)

Durante, la clase me puse demasiado tenso. Si bien no conocía a nadie, el objetivo es dejarse conocer y crear confianza. A medida que pasaba la clase, los chicos comenzaban a distraerse, un grupo comenzaba a correr por el salón y hacer bulla, no podía gritar. Después de todo, son niños y lo que más buscan es divertirse, era comprensible. Entonces traté de hablar con ellos. Paciencia y mansedumbre al igual que en el asilo. Me di cuenta que si buscaban aprender, sin embargo la clase era muy aburrida, y les enseñe como hacer algunos animales que hicimos en clase, desde ranas a ranitas más pequeñas, globos, etc. Concluí, que había que cambiar las estrategias, en las siguientes visitas. (Busca la verdad y actúa con coherencia)
Nunca se comete el error dos veces.
El papel del profesor es subestimado y desvalorizado. Pude vivirlo a medida que vivía mi experiencia en el colegio y en las visitas.
Era semana de trabajos y exámenes. Parte de los grupos que les tocaba realizar la ayuda al colegio no tenían tiempo. Entonces preguntaron por voluntarios para ayudar en la visita. Primero, pensé que a mí al no ser mi turno, no era mi responsabilidad. Sin embargo, la ayuda iba más allá de cumplir o no. Entonces decidí ir, además de que conocía un poco más a los niños y podía ayudar al grupo. (Se compromete y se esfuerza)
Para la tercera visita, el siguiente sábado, Carolina, Claudia y yo apoyamos al grupo de ciencias (Pierol y Alvaro) con el tema de: Aerodinámica. Primero, sabía que la clase necesitaría ser más lúdico para poder grabar el conocimiento. Segundo, los niños tienen que moverse, sino pierden la atención. Tercero, es tener un plan de respaldo y mantener la fraternidad. Siempre teniendo la confianza entre los integrantes del equipo y con los niños. Creatividad y organización en marcha. (Organiza actividades)
Pude aportar los puntos dichos en la planificación. Traje una pelota de fútbol americano de espuma para que lo usemos en clase. Si había mucha bulla, diríamos "Levánte la mano quien me está escuchando; una palmada, dos". Funcionó ambas estrategias, junto con la distribución de los temas en tres subtemas y las fichas de Pierol y Alvaro. Al igual que hacer competencia de aviones. Finalmente, jugamos con los aviones y la pelota con los chicos. Terminamos agotados y los niños felices al terminar la sesión.
Fue esta experiencia, una probada de todo lo que tiene que hacer un profesor para educar. Si bien un doctor puede salvar vidas, el profesor es capaz de tocar corazones y sueños de sus estudiantes. Es en ese sentido en el cual, la educación tanto del estudiante como la calidad de los profesores son de vital importancia para el futuro. Aún así, es desvalorizado, en el caso del Perú. (Siente con la iglesia y el mundo)









